Publicado: 23 de Diciembre de 2016

En Ubrique están eufóricos. Doce años después del inicio de la mayor crisis sufrida por el pueblo, este vive un verdadero boom. Las grandes marcas de bolsos de lujo, que a partir del 2003 se abalanzaron a fabricar en Asia, hacen cola estos días para volver a producir allí. Ya nadie recuerda, pues, lo que según José Pulido, presidente de Empiel, la asociación local del sector, define como “un auténtico batacazo”, cuando llegaron a sufrir una caída de la facturación del 50% y del 20% en el empleo.

“La afluencia de marcas extranjeras a las fábricas de la zona [unas 150] es tan elevada que según mi último recuento”, especifica Alfonso Morant, consultor de la industria, “hay más de cien marcas de nivel muy alto produciendo en Ubrique”. Están todas las que son: Dior, Givenchy, Chanel, Carolina Herrera, Comme Des Garçons, Jil Sander, Hackett, Alfred Dunhill… Incluso algunas marcas italianas, país que ocupa la primera posición como fabricante en Europa, están desplazando su producción a este pueblo de Cádiz. “El top ten de las grandes marcas de lujo mundiales ya están aquí” asegura Pulido. Pero Ubrique, que concentra cerca del 60% de la producción española de marroquinería (sobre todo en bolsos), no es la única. También en Alicante, Barcelona, la Rioja, Galicia o Madrid está subiendo la producción de estos artículos.

La apuesta por el exterior le ha permitido compensar la quiebra del mercado interno y mantener el nivel de producción entre los 1.800 y los 1.900 millones de euros anuales. España, que exportaba marroquinería por valor de 419 millones de euros en el 2007, dobló estas cifras el año pasado hasta los 841 millones. Las de bolsos crecieron incluso más, desde 194 a 462 millones de euros, un 138%. Un repunte que no parece detenerse ya que, según apunta Fernando Gutiérrez, secretario general de Asefma, la patronal del sector, “las exportaciones volvieron a crecer el 20,4% el año pasado”.

REGRESO A EUROPA

¿Qué explica el resurgir de estas dos industrias? El regreso de la fabricación de bolsos de lujo desde Asia a Europa, una apuesta para la que España estaba bien preparada. “Nuestra industria es puntera en el mundo” asegura Gutiérrez, “solo Italia, que produce más y tiene más marcas, se nos puede comparar en calidad”. Especialmente en Ubrique, “donde” asegura Javier Gallego, gerente de Movex, el centro tecnológico de la ciudad, “tenemos un know how que se ha transmitido por generaciones”. Además, mientras un patronista percibe en Ubrique en torno a los 1.250 euros brutos y un oficial marroquinero 1.000, en Francia e Italia los sueldos vienen a ser el doble.

Como estos sueldos siguen siendo altos en comparación con los que se pagan en Asia, Marruecos o Turquía, la industria española ha tenido que especializarse en el segmento alto. “Es muy difícil que un bolso hecho en Ubrique, que saca el 80% de sus ingresos de la marroquinería de lujo, se pueda vender por menos de 350 euros” explica Pulido. Tan es así que, según reconoce Gutiérrez, “las cadenas españolas de moda como Inditex, Mango o Cortefiel apenas fabrican en el pueblo y en general en España”. “Solo fabrican aquí”, puntualiza Morant, “cuando les entran las prisas y necesitan llegar en un periodo muy corto a tienda”.